lunes, 26 de agosto de 2013



 Capitulo 6  ~ Destrozada. Viajes. Conciertos ~





Los días habían pasado, precisamente catorce.

Todo seguía relativamente normal… Justin solía soñar con ______ y siguió buscándola por cada país que pasaba. Faltaba un día para el último concierto, lo cual… desesperaba a él, porque continuaba sin encontrarla; además, durante estos catorce días, no hubo momento alguno para descansar, ya que su vida consistía en ir de avión en avión, y concierto en fans. Una rutina que dejó diez conciertos, cuatro días de viaje sentado en un incómodo asiento, y un Justin cansado y casi sin ganas de seguir. En cambio, _____ empezó a ahorrar nuevamente desde cero, ya que el dinero que tenía tuvo que entregarle a su madre para pagar el gasto del hospital que controló a Lucía, desde el día de la violación; sin más que hacer, ____ consiguió un trabajo de camarera en un restaurante mexicano luego de rogarle a la dueña y prometerle que cada viernes cantaría sin paga de más. De más está decir que no se iba a dar por vencida.

Ella siguió recibiendo críticas, como siempre. Pero al parecer, la gente que acudía al restaurante amaban la voz y las delicadas pero fuertes manos que ______ tenía sobre la guitarra. Pero no fue suficiente.
Había llegado el día de la venta de entradas: no tenía mucho dinero; nada más que un cuarto del precio en total de la entrada más económica de linda ubicación. Ella se sentía devastada.
Su sueño se había hecho añicos.
Y ya no tenía más opción… ni una. No podía participar en concursos, porque los papeles de ese tal concurso que logró averiguar, debía ser firmado por su madre y… su padre, lo que era imposible hacer.
Otro era falso.
Y el último, se hacía a través de una radio e internet. Pero no tenía internet, excepto cuando se conectaba en la casa de Mili o Luna en sus facebooks, que últimamente solía visitarlas mucho. Y obviamente… no podía vivir en la casa de ambas para ganar.

Entonces… soltó la última lágrima que cayó desde su ojo hasta la mejilla derecha. Había pasado tocándose Be alright, durante tres horas, acurrucada en su habitación sin ganas de comer, ni de respirar.
Para colmo… mañana era el concierto.

–___, ¿puedes salir a comer? Hace tres días no lo haces correctamente. –Dijo la voz de Lucía tras la puerta. Estaba tan preocupada por su hija, y más al ver que ella revolvía y revolvía con el tenedor, todo su plato de comida sin meter un bocado.
–No. –Contestó simplemente.
Pero al instante reaccionó. Si no comía… perdería peso, y al perderlo todo era más difícil. Por una de las primeras veces en su vida, hizo razón a su mente.
–Ya voy. –Volvió a hablar luego de varios segundos. Dejó la guitarra a un lado, y se levantó de la cama para ir a la puerta, donde quitó el cerrojo de ella.
Permitió que su madre la vea desaliñada y triste, y su madre que su hija la vea preocupada e interesada. Ella sabía que amaba a Justin Bieber pero todo adolescente tenía un amor platónico, ella lo había tenido también.

–Si pudiera te llevaría. –Le dijo Lucía.
–No importa.
Pero eso era mentira. Sí le importaba… demasiado.
–Ya come. –Se sentaron en la pequeña mesa de madera, y comieron en un absoluto silencio.

Justin estaba en el avión… mirando por la ventana y buscando algo entretenido por ver. Pero solo era blanco y azul, justo con pequeños detalles amarillos provenientes de los rayos solares. Estaba acostumbrado.
–El último concierto y vacaciones. –Pattie se sentó a su lado, enseñándole una bella y amplia sonrisa blanca. Justin dirigió su mirada a ella, y también sonrió en respuesta.
–No por mucho tiempo. –Él se encogió de hombros, sabiendo que nunca obtendría unas relajantes vacaciones.
–¡Vamos! ¡Arriba ese ánimo! –exclamó la pelinegra con felicidad. –Entiendo que estás cansado y…
–Algo presionado. –Completó Justin.
–Pero todo estará mejor, niño. –con una mano, le acarició la mejilla. –Algún día la encontrarás, Justin.
–Nunca me sentí… tan obsesionado por alguien.
–Amor a primera vista, supongo. –Ella pestañó delicadamente; Justin rió leve.
–Amor a primer sueño, supongo yo. –asintió con la cabeza concordando con él.
Pero esa conversación no cambiaba nada en absoluto. No había motivos que decían que la iba a hallar. Porque era como un laberinto… largo e innumerable de caminos piadosos y perfectos para no encontrar a esa persona.
Y él se cansaba que desde hace casi un mes, no paraba de recorrer ciudad disfrazado y arriesgando su vida. Ignorando las miradas raras en todo momento.


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Solo unas horas. Pero en esas horas, ella no podía viajar hasta donde él y conocerlo. Ya no había posibilidades. Mientras trataba de decirse que en otra oportunidad será, lloraba más porque sabía que no habría otra por más de que lo anhele. Era jodidamente imposible. Uno por el dinero, otra por la distancia de millones de kilómetros que los separan desde la pequeña ciudad donde ella vivía, con la capital de su país, y nuevamente… se trataba del dinero.
Se empezaba a preguntar si debía olvidarlo, y dejar de lado su mayor sueño. Pero le resultaba, también imposible.
Con los ánimos en el piso, se vistió para su clase de ballet, y llevó su uniforme de trabajo… debía seguir teniendo ingresos desde esa parte.
–Marca de nuevo, ______. –Le dijo Erika para que muestre un conjunto de pasos: Battement. –Tendus, cierro quinta, Demi plié estiro, costado al Dégagés… ¡talón adelante! –exclamó con una firme voz molesta. –¿Puedes concentrarte? –Retoricamente, le preguntó intentando aguantar la paciencia.
–No, no puedo. –Contestó.
–Entonces puedes irte. –Con un brazo extendido, señaló la puerta. –Te conviene volver el lunes con la variación del Cisne negro aprendida. –Amenazó.
______________ la miró despreocupadamente y siguió su brazo, sintiendo todas las miradas de las estúpidas y perfectas de sus compañeras. Justo en este momento, no le importaba lo que decían o comentaban los demás.
Con solo decir eso… imagínense su estado de ánimo. Destrozado.
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Capitulo 7 ~ ¿Viaje?


______ caminó por las calles de su ciudad, recorriendo y mirando todo con los auriculares en sus oídos. Se había quitado la coleta, dejándolo suelto donde sus pelos caían como cascadas en los hombros, de su femenino cuerpo. En la música, sonaba One less lonely girl... entristeciéndola más de lo que estaba,
 pero no quería cambiarla. 
–Tarde. –Le dijo su "jefa" sin dejar de mirar los papeles que tenía en su mano. ______ la miró de la misma forma que hace un rato observó a su profesora de Ballet.
–Lo siento... no tenía dinero para pagar el bus y tuve que venir caminando. –Se excusó con indiferencia, dirigiéndole una mirada última para ir al despacho de empleados, donde se cambiaría para trabajar.

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–¿Listo?  –Preguntó la voz de Scrappy a través de los auriculares diminutos, situados en las orejas de Justin.
–Sí. –Respondió y suspiró de nervios… y decepción.
No la había encontrado... y este era el último concierto por muchísimo tiempo más.
–Tres... dos... uno. ¡YA! –gritaron a sus espaldas. De fondo, se escuchaban los gritos de todas las personas en el estadio... llenísimo... repleto y extravagante. Cada chica, estaba con lágrimas derramadas en sus ojos, maquillaje corrido, carteles con distintas frases en español que Justin pudo entender y cámaras que lo llenaban de flashes. Pero en este sentido... no le molestaba.
Siempre en todos sus conciertos, observaba las caras de cada chica que veía, limitando su sentido visual al ver como los asientos y personas en él, cada vez se volvían más lejanos pareciendo que cada uno, era una simple luz que se movía y movía, formando parte del coro a gritos de sus fans.
–¡Hola ______(tp)! –Exclamó en español, recibiendo como respuesta millones de gritos femeninos. Él sonrió e hizo una seña para que empiece a sonar "Beauty and a beat".


Esa noche... el cielo que los unía aún en la distancia, permitió que grandes gotas de lluvia convienen con las lágrimas de ella y los simples pensamientos de él.



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Justin despertó tarde ese día, después de todo... la gira había terminado al fin. Cuando se sentó en la cama, unas interminables ganas de vomitar aparecieron por su garganta, sintiendo como la mezcla de su estómago se revolvía en el interior. Por instinto, llevó una mano a la boca para prevenir. Esperó unos minutos más en esa posición, y sorpresivamente, no sucedió nada. Con al pánico presente, se levantó de la cama sin preocuparse en vestirse.
Tenía un presentimiento malo.
Él solo quería irse.

Sentía que las paredes del pasillo del hotel, se cerraban para aplastarlo. Y no sabía por qué, qué sucedía, pero algo no iba bien. Por eso, y con pasos temblorosos, cruzó todo hasta llegar al ascensor para subirlo rápidamente, intentando no desmayarse por el encerramiento; en lo que le parecieron tres horas, siendo minutos en realidad, la puerta corrediza se abrió mostrando el restaurante de lujo allí. Pero, como era raro, nadie del Team estaba desayunando como todos los días. Solían encontrarse siempre en los desayunos. Pero todo eso se esfumó cuando vio el reloj colgado sobre una pared.
2:54 de la tarde... solo, prácticamente solo, porque no había casi nadie por allí, excepto las empleadas que lo miraban interesadamente.
–Disculpe... –Le dijo a una de ellas, en inglés. Por un segundo, olvidó que estaba con personas que hablaban español. La señora de unos cincuenta años, vestida como mucama y portando un quita polvos lo miró con la frente fruncida, y Justin se preguntó si era porque lo conocía o por el idioma. Ella, avergonzada, negó con la cabeza sin entenderlo. –Ya no importa. –Nuevamente... en inglés. Le sonrió en una falsa sonrisa y se dio vuelta.
De nuevo... empezó a taladrarle la cabeza de dolor. Él tomó por hecho que necesitaba una pastilla, pero no tenía su dinero allí y tampoco un celular. Y no hablaba español, y tampoco no había traductores a esta hora, ya que era muy temprano allí. Pero para su suerte, tocó el bolsillo trasero de su pantalón de jean, y recordó que la noche anterior, había dormido tal y como estaba... se preguntó cómo es que llamó pijama a una transpirada camiseta, y un negro e incómodo jean. Pero ni se había fijado en la ropa al despertar. De todos modos, había diez dólares. Lo suficiente.
Serio e intentando mostrarse tranquilo, para no preocupar a nadie. Pero en cuanto cruzó la puerta, no había nada. Ni locas fans enamoradas, —No había oído gritos antes, pero no sabía si era porque se trataba de una sordera por el dolor de cabeza—, ni flashes, ni personas, ni nada.
La calle estaba tan vacía que aterraba. Incluyendo las grietas que rompían el pavimento, los árboles a los costados de la vereda del hotel, que se movían de lado a lado por el viento cálido que corría pero... no había ni un auto, ni un movimiento.
Justin estaba perplejo mientras veía como el semáforo titilaba los colores sin sentido. Pero decidió cruzar por la bendita pastilla que venderían en la farmacia de enfrente. Mientras tanto, él iba rogando que sepan hablar inglés, o francés.
Pero se detuvo en seco, cuando una sombra dobló en la esquina, para donde él estaba.
En ese instante, Justin fijó la vista en... ella.
Era ella... se movía naturalmente hacia Justin, con una sonrisa y lágrimas en sus ojos, portando una guitarra en sus espaldas. Él solamente, paró en seco, pestañando sin poder creerlo. Entonces...
–¡Despierta! –Un estrepitoso grito, lo despertó de su sueño. Su perfecto sueño.
En maldiciones susurradas, abrió los ojos y en ese mismo instante, una deliciosa crema Chantilly embarró su cara hasta pelo. –¡Fredo! –gritó enfadado. Pero no por la tarta... por despertarlo, y justo en ese momento. –La vas a pagar.
–No me eches la culpa a mí. –Su amigo, levantó las cejas divertidamente, y utilizando una mano, señaló la puerta abierta, donde detrás estaban Jazzy y Jaxon sus hermanitos escondidos, intentando no ser descubiertos.
–Oh... –murmuró y sonrió maléficamente. –Fredo... ¿sabes lo que le hacemos a los niños malos, que le hacen bromas a sus sexys hermanos mayores?
–Mmh... no, no lo sé.
–Se... –con cautela, se levantó la cama, escuchando los pequeños susurros de la niña escondida regañándole a Jaxon, también escondido. –Los... -continuó mientras seguía caminando lentamente, en cámara lenta. Ambos pequeños se callaron, pero querían reír de la emoción. –¡Mata con cosquillas! –exclamó y abrió la puerta de golpe, dejándolos al descubierto.
Ellos dejaron escapar varias carcajadas al ver el rostro de Justin... blanco. Justin con rapidez, se agachó sobre sus rodillas y tomó a ambos con sus fornidos brazos, uno de cada lado, y volvió a parar, dando vueltas y vueltas. Los cuatro, incluyendo a Fredo, reían a carcajadas limpias. Y luego, los pequeños fueron aterrizando en el colchón de la cama de Justin, donde sufrieron las temibles cosquillas de su querido hermano mayor.


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Justin se encontraba bastante cansado esa tarde. Estaba insatisfecho con irse de _______(tp)... por alguna razón quería quedarse. Pero entendía que debía volver a su lugar: Nueva York. Después de todo... como había dicho, estaba en unas vacaciones que verdaderamente no lo eran... porque aún le faltaban premios, nominaciones, estudio de grabación y demás cosas... lo que le dejaba un simple 30% de verdadera descansación.
–Malas noticias, equipo. –Scooter habló, mientras se paraba de la silla del restaurante perteneciente al hotel, que pronto sería desalojado por el Team Bieber. –El equipo de Aerolíneas, no nos dejan irnos. Está pronosticada una fuerte tormenta eléctrica. Tenemos dos opciones –paró en seco por unos segundos, observando las caras de todos, sobre todo la de Justin, que parecía inexpresable. Hoy no había sido su mejor día, pero sentía un poco de felicidad al no irse a la aburrida gran manzana. –Uno es quedarnos por al menos, siete días más... y la otra, es irnos al norte de este país con el bus de la gira de Justin para el aeropuerto donde llegaríamos mañana. La mala noticia, es que si elegimos la primera, la sesión de fotos para Teen Vogue sería cancelada por cuarta vez ya, y además de la pre-nominación de los People Choice Awards. –Justin sintió más cansancio al pensar el enorme viaje que haría si elegía el segundo... pero dentro suyo, lo encontraba relativamente bien. También, contaba que si elegía el primero, las responsabilidades aumentarían para más adelante... lo que provocaba menos descanso.
Exactamente... no sabía lo que sentía. Solo quería irse y estar tranquilo en su casa. Pero no... otra parte no apoyaba esa idea.
–¿Qué dicen? –Preguntó Scooter nuevamente, luego de un rato.-
Justin suspiró exhausto.
–Mejor la segunda. –<<En realidad, ninguna>> su subconsciente habló en su cabeza.
<<Todo por culpa de la chica>>. Alguien volvió a hablar dentro de él, teniendo toda la razón del mundo. 


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